AMM/ octubre 11, 2017/ Sin categoría

INDEPENDENCIA DE CATALUÑA. VÉRTIGO DE ESPAÑA / INDEPENDENCE OF CATALONIA. VERTIGO OF SPAIN 

En diciembre de 2013, el Presidente Rajoy se negó al diálogo con los independentistas: «A ver a quién le da más vértigo». Ayer se ha despejado la duda con el cumplimiento del calendario secesionista, incluida la declaración unilateral de independencia del nuevo Estado, aprovechando la imprevisión y banalización del riesgo por el Gobierno de España.

Olieron el miedo del Gobierno y violentaron durante años la Constitución, su Estatut y los derechos de más de la mitad de los catalanes sin que pasara nada, con estructuras de estado ya muy avanzadas entonces. Los secesionistas han demostrado que de facto son un Estado: que no hay autoridad sobre Cataluña al no reaccionar cuando aprobaron la Ley de Transitoriedad Jurídica (7 de septiembre) que erigió una nueva legalidad separada de España y del Tribunal Constitucional. Mis premonitorios análisis en  El Cronista 2013 ¿No habrá independencia) de nada sirvieron. Todo se ha ido sucediendo, incluida la firma de la declaración de independencia firmada por “representantes” del pueblo de Cataluña imitando los pasos de Kosovo.  

No hay diferencias entre declaración y proclamación de una independencia, con o sin votación, con o sin suspensión. La cuestión no es de validez sino de efectividad junto circunstancias concomitantes. No hay preaviso en la suspensión ni es terreno de la libertad de expresión la declaración de independencia conforme a su Ley de Transitoriedad. No nos dejemos enredar en disquisiciones de leguleyos secesionistas: la suspensión es una nueva trampa para seguir dejando fuera de juego al PSOE con sus dudas y equidistancias, noquear al aturdido Gobierno y permitirles completar el control efectivo del territorio. Se dejó crecer la insurrección disfrazada de organizaciones pseudo-culturales (Omnium, ANC), quienes junto a los anarquistas de la CUP, actuarán de comandos bien entrenados en la declarada República y se inmolarán para engañar al mundo. Gran carambola para ridiculizar a la frágil España.

La clave para el reconocimiento por los terceros Estados será si, declarada ya la independencia, es consentida por más inacción de España. Dejaremos perfeccionar su hecho soberano si no actuamos; España reconocerá ante el mundo que los únicos poderes que se hacen respetar son los del Govern independentista; que la Constitución es papel mojado en Cataluña. Ya aceptó que las actuaciones de jueces, incluido el Tribunal Constitucional, y fiscales carecen de ejecutividad pues la policía judicial catalana no obedece a los poderes constitucionales. Los reconocimientos al nuevo Estado se demorarán un tiempo; un nuevo Estado puede existir y enquistarse aún sin reconocimientos. Ya llegarán si España no pone fin a esa efectividad.

Queda lamentar la ausencia de la diplomacia española tras la manipulación y el falseamiento de los lamentables hechos durante el referéndum del 1-0, el referéndum que -como la guerra de Troya- nunca existió para el Gobierno. Y por el mismo motivo de una política de comunicación del Gobierno ante la prensa extranjera y el pueblo de Cataluña.

No sirve ya lamentar la inconsciente complicidad de todos los Gobiernos de España en este abismo. Pero por lo que no se hizo en 2013, ni en 2015 cuando aprobaron la hoja de ruta, ni aun cuando aprobaron las dos leyes de desconexión en septiembre pasado, es más que suficiente para pedir la dimisión del Presidente y de su Gobierno. Están deslegitimados para salvar la paz y la concordia entre españoles. En enero de 2015 reclamé estar todos con el Gobierno. Ahora dimitir sería un acto de servicio a España. Si al PP algo le importa España debe aceptar que, con toda urgencia, se forme un nuevo Gobierno con renovada legitimidad democrática, junto a Ciudadanos y los dirigentes sensatos que aún puedan quedar en el PSOE, presididos por un español de prestigio interno e internacional, como Javier Solana, Josep Piqué o Josep Borrell, con ministros de los tres partidos, que logre la confianza del Congreso para defender el orden constitucional al tiempo que restablezcan los puentes rotos con la mitad de Cataluña. Y preparar las bases de una reforma de la Constitución siguiendo literalmente el modelo alemán fundado en la lealtad.

El Gobierno y el Partido Popular que lo apoya no pueden seguir ocultándose, primero, tras fiscales y jueces. Después, tras el Rey con su firme mensaje. De nuevo, tras las empresas catalanas decantadas por España (¿o por Europa?) convencidas del vértigo del Gobierno ante la secesión; casi un millón de catalanes dieron la cara por la Constitución el domingo pasado. Necesitamos un Gobierno fuerte y una Constitución reformada para recuperar el seny y la concordia.   

11 de octubre de 2017.  Texto completo de artículo publicado abreviado en el diario EL MUNDO.     Ver PDF